Bozales para perros – Elige bien y habitúa al perro para que no le moleste

Ponerle un bozal a tu perro puede suponer una tortura tanto para él como para ti. Te explicamos qué bozales son los mejores y cómo debes habituar al perro para que no le moleste.

Elegir el bozal correcto

Lo primero que deberías preguntarte es para qué le vas a poner el bozal. No es lo mismo elegir un bozal para que no coma porquerías en la calle que para que no muerda o porque lo tiene que llevar por ley.

Ya sabemos que, los perros considerados Perros Pontencialmente Peligrosos (PPP), tan solo por su apariencia física deben llevar el bozal puesto, dejando a un lado su verdadero carácter.

Nunca utilices un bozal para conseguir que tu perro no ladre. No estarás solucionando el problema, sino agravándolo.

El bozal que elijas debe ofrecer comodidad para el perro, seguridad y resistencia.

Si tu perro ha mordido a otro perro, te recomiendo que leas este artículo: «Mi perro ha mordido a otro perro» – Lo que tienes que saber.

Comodidad

El bozal en sí ya es una molestia para el perro, pero si encima está mal diseñado y hecho con materiales que molestan y dañan su piel, puede ser muy desagradable.

Un bozal que ofrece comodidad deja respirar al perro con normalidad, le permite abrir la boca y jadear como es debido. El perro transpira por la boca, si no puede hacerlo, su salud puede verse afectada.

También debemos asegurarnos de que los materiales que están en contacto con su piel, son de buena calidad, ligeros y no provocan heridas. Los bozales que encuentras en las tiendas chinas son el ejemplo de mala calidad.

Seguridad y resistencia

Un bozal seguro y resistente es aquel que no se rompe en dos días, que el perro no puede sacárselo con las patas y que cumple la función que le hayamos dado, es decir, que el perro no pueda morder y/o comer cosas.

Tipos de bozales para perros

Encontramos dos tipos de bozales para perros: los de tipo cesta y los de tela.

Los de tipo cesta se recomiendan para el día a día y para los paseos, ya que cumplen con todos los requisitos de los que hemos hablado anteriormente.

Los de tela solo se recomiendan en las situaciones en las que el perro puede mordernos cuando tenemos que manipularle por la cabeza, por ejemplo, para curarle las orejas o en las visitas al veterinario. Estos bozales mantendrán la boca bien cerrada.

Bozales tipo cesta

Bozal plástico Baskerville

bozal baskerville para perros

El bozal de la marca Baskerville es nuestro bozal preferido y el más recomendado para la mayoría de perros. Es seguro y resistente.

Está diseñado para que el perro pueda abrir la boca por dentro, beber agua e incluso comer.

El plástico es redondeado, maleable, ligero y resistente. Parte de las cintas están acolchadas con neopreno para no dañar la piel y ofrece dos punto extras de sujeción; una al collar y otra extraíble por encima de la cabeza.

Disponible en 6 tallas; desde perros tipo Jack Russell hasta mastines.


Bozal metálico Julius K9

Los bozales metálicos son los más seguros.

Éste en concreto de la marca Julius k9, tiene muy buenos acabados y es resistente.

El perro puede jadear y beber agua, pero es complicado que pueda lograr comer.

Esta talla en concreto es para perros tipo pastor belga o pastor alemán, aunque lo puedes encontrar en otras medidas.


Bozales de tela

Bozal de adiestramiento Trixie

Este tipo de bozal solo se recomienda para perros que no tienen ningún problema de agresividad, ya que son poco seguros.

Su verdadera función es enseñar al perro a que no tire de la correa utilizando la anilla que proporciona el bozal.

Si tu perro es un PPP y tiene muy buen carácter, decántate por él.

Recomendado para perros medianos y grandes.


Bozal de tela transpirable Karlie

Como hemos explicado, este tipo de bozales solo los recomendamos en momentos puntuales de manipulación, ya que, aunque ofrecen transpiración por debajo, resultan ser muy incómodos para el perro y no les dejan respirar bien.

Disponible en todos los tamaños


Cómo habituar al perro a llevar bozal

El problema con el que se encuentran la mayoría de personas es que el perro intenta sacarse el bozal con las patas, lo acaba consiguiendo, rompiendo o haciéndose daño e incluso se bloquea, no camina y el perro no es «él mismo».

Esto pasa porque no se ha dado tiempo al perro a aceptar el bozal progresivamente. Se le ha enchufado en el morro directamente y se ha tratado de salir a la calle en el mismo momento.

Si el perro ya ha conseguido sacárselo una vez, lo volverá a intentar y, si cada vez que se lo pones consigue sacárselo, las próximas veces lo hará con mucho más empeño. Si, además, te ha dado pena y se lo has quitado en el momento en el que él intentaba sacárselo, el perro ha aprendido que, intentar sacárselo, es sinónimo a que tú se lo quites y, entonces, no deja de hacerlo.

Así que, si quieres hacerlo bien: «Vísteme despacio que tengo prisa».

La atención del perro

Tendrás éxito en la habituación al bozal si, durante todo el proceso y todo el rato, estás pendiente de dónde tu perro pone el foco de atención.

El foco de atención debe estar en tus dedos y en los trozos de comida que utilizarás. Si el perro se enfoca en la molestia que le causa el bozal, dejará de atender al premio e intentará sacárselo. Así que tienes que estar muy atento y anticiparte a sus intenciones.

Que el perro ponga el morro dentro del bozal

Lo primero que quieres conseguir es que el perro introduzca por su propia iniciativa el morro dentro del bozal. Es muy fácil.

Solo tienes que sostener un premio con tus dedos por el agujero delantero y dejar que tu perro lo huela y meta el hocico dentro del bozal para comérselo fácilmente.

¡Tú no le enchufes el bozal en su cara! ¡Ni un solo movimiento hacia él! Que se acerque él al 100%. Paciencia.

¡No se lo ates, ni nada! Solo eso. Hazlo varias veces, deja que el perro se vaya familiarizando con el tacto del bozal en su morro y que saque la cabeza de dentro cuando él quiera.

Pásale las cintas por detrás y/o por encima de la cabeza sin atárselo

Cuando veas que ya mete el morro dentro del bozal con total confianza, vuelve a hacer lo mismo, pero, ahora, sostén el premio entre tus dedos para que el perro le cueste un poco más cogerlo y se entretenga durante varios segundos lamiendo o royendo la comida. Cuidado no te enganche los dedos sin querer.

Mientras lo hace, pásale las cintas por detrás de las orejas y/o por la cabeza sin atarlas, solamente para que se vaya familiarizando con el tacto. Si ves cualquier intento por su parte de apartarse hacia atrás, déjale, no le retengas.

Repite las veces que haga falta hasta que veas que no se aparta.

Mantén el bozal puesto dos segundos

Vuelve a sostener un premio de la misma forma que antes. Deja que tu perro lama o roa el premio, pero que no se lo termine hasta que consigas atar el bozal. Lo sé, con una sola mano, es complicado, pero puedes hacerlo.

Una vez atado, separa lentamente el premio de su boca a unos 2 centímetros y, mientras el perro sigue atento al premios, cuenta hasta dos y dale el premio mientras le desatas el bozal.

Aumenta los segundos progresivamente

Poco a poco, segundo a segundo, vas aumentando el tiempo y la distancia entre la boca del perro y el premio.

Acuérdate de que lo mas importante es que el perro no pierda la atención en el premio. Si vas muy rápido se enfocará en la molestia del bozal. Si esto te pasa, intenta volver a enfocar su atención en el premio poniéndolo de nuevo rápidamente en su hocico.

Debes conseguir poder apartar la mano hasta la altura de tu cara. La mano pegada al pecho. Cuando consigas esto sin que tu perro le importe llevar el bozal puesto, ya tienes mucho ganado.

Caminar con el bozal

Cuando ya te haga super bien lo anterior, debes empezar a hacerle caminar moviéndote tú un pasito hacia atrás. Da el paso mientras lo guías con tu premio en la mano y, en cuanto tu perro dé un paso, dale el premio y quítale el bozal.

Cuando el perro dé el primer paso, el foco de la atención que tiene en el premio puede cambiar al instante. Si esto pasa, ponle el premio rápidamente en el hocico para conseguir de nuevo su atención.

Es muy importante que no le quites el bozal si está tratando de sacárselo. Primero consigue su atención y después se lo quitas.

Tu perro tiene que aprender que solo se lo quitas cuando está quieto y calmado.

Aumenta el tiempo y la distancia caminando

Ya casi lo tienes. Ahora se trata de caminar cada vez más mientras el perro sigue atento a ti.

Camina dos pasos, dale el premio y sácale el bozal. Camina cuatro pasos, dale el premio y sácale el bozal. Camina 6 pasos, dale el premio y sácale el bozal. Y así sucesivamente. Guíalo todo el rato con tu mano. Que no pierda la atención.

Enséñale a que puede moverse y olfatear con el bozal puesto

Aunque el perro ya esté muy habituado a caminar con el bozal, puede que, en cuanto vaya a olfatear algo, se encuentre de nuevo con la molestia que le causa e intente sacárselo.

Para impedir esto tienes que enseñarle que puede olfatear sin problemas.

Pon el premio en la palma de tu mano en forma de cuenco, bájala al suelo y deja que tu perro se acerque, que lo huela y que trate de comérselo. Facilítaselo.

No le castigues

Si, aún habiendo hecho todo esto, ves que tu perro intenta sacarse el bozal alguna vez, no le castigues. Asegúrate de que el bozal está lo suficientemente bien sujeto para que tu perro no pueda conseguir sacárselo. Si lo intenta tres o cuatro veces y no lo logra, dejará de intentarlo.

Llámale alegremente para que enfoque la atención en ti y deje de enfocarse en quitarse el bozal.

Duración del proceso

El tiempo que tarde tu perro en aceptar el bozal es muy relativo. Hay perros que lo logran en un día y hay perros que en dos semanas.

Tienes que ajustarte al carácter de tu perro. Si ves que se resiste, es que vas demasiado rápido. Date tiempo y dale tiempo.

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