Mi perro está obsesionado con la pelota – Cómo remediarlo

Como ya sabéis, en A.M.C.–CAN, sabemos que los problemas de comportamiento que los perros desarrollan son consecuencia directa de nuestras creencias.

Si tu perro está obsesionado con la pelota, lo primero que tienes que entender es que No es un comportamiento para nada saludable ni natural, como ningún vicio ni obsesión, todo lo contrario, provoca ansiedad y sobre-excitación.

Así que, más vale que pongas empeño en cambiar tus pensamientos y en deshacer ese comportamiento porque a la larga le va a pasar factura a tu perro (y a ti), pudiendo desarrollar enfermedades físicas fruto de ese estrés que le genera diariamente.

¿Cómo sé si mi perro está obsesionado con la pelota?

Un perro obsesionado demanda constantemente que se le lance la pelota. Muchas veces te la planta entre tus pies y la mira fijamente hasta que la cojas y la tires, acto seguido vuelve y repite el mismo proceso. Parecen incansables. Este comportamiento puede ir acompañado de gemidos y de ladridos, aunque también pueden hacerlo de forma silenciosa. Notarás que está hiperactivo y ansioso y que el comportamiento va en aumento con el paso del tiempo.

¿Qué ha provocado que se obsesione?

Tú has sido el principal causante de ese comportamiento en tu perro. Lo has hecho de forma inconsciente, así que vamos a hacer conscientes todos tus posibles pensamientos al respecto para poder revertir el comportamiento de tu perro:

Pensamiento 1: “Mi perro me trae la pelota para que se la vuelva a tirar”.

Esto no es así, o al menos no lo fue las primeras veces que tu perro lo hizo. Perseguir una pelota vendría a imitar la persecución de un animal real para cazarlo. Es decir, la pelota se convierte en la presa.

Cazar es un comportamiento que desarrollan todos los perros si se les permite hacerlo, ya que forma parte de su biología. Por lo tanto, incitarle a perseguir una pelota es, en cierto modo, incitarle a cazar.

La verdadera caza no consiste en que el perro persiga a una presa, la cace y se la lleve a su familia fácilmente, sino que conlleva muchos procesos físicos, mentales y emocionales que hacen que cada situación de caza sea distinta, completa y equilibrada.

Cuando tú le lanzas la pelota a tu perro una y otra vez, entras en un bucle monótono y repetitivo que no conlleva para el perro ningún tipo de aprendizaje ni beneficio físico, mental ni emocional.

La primera vez que tu perro te trajo la pelota, no era para que se la volvieras a tirar, simplemente te traía lo que había “cazado”. Los lobos, cuando cazan, cargan con las presa hasta su guarida para dar de comer a los cachorros o para comer más tarde.

Lee Juguetes de búsqueda para perros para saber más sobre este tema.

Pensamiento 2: “Es una forma de que mi perro se canse”

Todo lo contrario… Es una forma de que tu perro esté más activo y cada vez pida más y más.

Si tienes un perro obsesionado, ya lo habrás notado. Cada día te pide más que ayer. Primero porque estás entrenando a tu perro para ser un atleta de élite con ese ejercicio físico y, cada vez, se cansa menos. Descansa 10 minutos y vuelve a estar como nuevo, listo para volver a jugar. Y, segundo, porque no le cansas, sino que le activas, la prueba está en que siempre eres tú el que tiene que decir “Ya basta” y terminar el juego. Tu perro podría seguir.

Si quieres cansar a tu perro, tienes que añadir actividades y juegos mentales, emocionales, cognitivos. No meramente físicos. 10 minutos de actividad mental cansan mucho más que una hora de actividad física.

Es muy difícil que consigas “cansar” a tu perro solo físicamente, pero sí que puedes hacer que se sienta realizado, tanto físicamente como mental y emocionalmente aportándole actividades de valor.

Pensamiento 3: “Así deja de molestar”

Admítelo. Es como darle un móvil a un niño para que se calle.

Es la forma que tienes de entretener a tu perro cuando tú no tienes ganas de prestarle atención de calidad. Estás mirando la tele mientras le tiras la pelota. O estás en el móvil. O haciendo cualquier otra cosa. Hay otros tipos de juguetes para mantener entretenido a tu perro si no tienes tiempo o ganas de interactuar con él: Tipos de juguetes para perros.

Cada vez que le tiras la pelota cuando tu perro te lo pide de manera ansiosa, lo que haces es reforzar esa ansiedad y propiciar la obsesión. Le estás diciendo “Si ladras, lloras, estás nervioso o me saltas encima como un desesperado, consigues la pelota”. Así que tu perro cada vez lo hace más y más porque le estás enseñando que comportándose así es como la va a conseguir.

Pensamiento 4: “Quiero que siga sintiéndose así de feliz”

Los humanos tenemos una manía tremenda en querer alargar las emociones más de la cuenta y no nos damos ni cuenta, sobretodo lo hacemos con esas emociones a las que llamamos “positivas”. No nos conformamos con estar contentos, tenemos que estar súper-mega-contentos. Y no nos vale con unos segundos, tenemos que estar así todo el día.

Pensamos que nuestros perros son igual que nosotros, así que cuando les vemos felices, todavía les queremos ver más felices y ahí es donde empiezan todos los comportamientos ansiosos, compulsivos, obsesivos y nerviosos. Nos excedemos. ¿Le gusta la pelota? Se la tiramos 100 veces.

Tu perro es feliz mientras duerme, mientras come, mientras no hace nada, mientras juega, incluso mientras le echas la bronca por algo que no entiende. No necesita ser “más” feliz.

Otros factores que influyen en la obsesión por la pelota

Razas con carácter muy activo

Tranquilo, no solo eres tú el responsable de que tu perro tenga una obsesión, de hecho, todos somos responsables. Los humanos.

Los seres humanos nos pusimos a seleccionar ciertas características de los perros y a “fabricar” razas para nuestro propio beneficio; para cazar, para pastorear, para ir a la guerra, para hacernos compañía, etc. Fuimos en contra de la naturaleza y desequilibramos a lo cánidos, tanto físicamente como mentalmente. En la naturaleza jamás verías tales deformidades físicas como las de un Bulldog francés ni encontrarías a un perro con un carácter tan activo como el de un Malinois. De hecho, posiblemente, serían los primeros en modificar su apariencia y su carácter si dejáramos a la naturaleza re-equilibrarlos de nuevo.

perro obsesionado por la pelota

En fin… Que nos desviamos de tema… Un perro con carácter activo es más propenso a desarrollar obsesiones hacia la pelota si no la usamos debidamente.

Estilo de vida desbalanceado

Si solo te limitas a ponerle de comer a tu perro, a darle paseos “pobres”, a acariciarlo en casa y a tirarle la pelota, es obvio que tu perro se va a obsesionar con la pelota, ya que es lo más interesante de este estilo de vida que le ofreces.

Los perros necesitan sentirse realizados, útiles, superar nuevos obstáculos por sí solos. Que se lo des todo hecho o que siempre le ayudes, no tiene ninguna gracia y su vida acaba por no tener ningún sentido.

¿Cómo puedo ayudar a mi perro obsesionado por la pelota?

Equilibra su estilo de vida

Si crees que tiene un estilo de vida desbalanceado, lo primero sería que trates de equilibrar eso. Si la obsesión no está muy desarrollada, quizás, simplemente así, se rebaje e incluso desaparezca.

La comida es uno de los recursos con los que puedes motivar y ofrecer a tu perro algo de calidad por hacer. No le ofrezcas la comida simplemente al plato, prepara algunos juegos olfativos para que se la busque él solo o utiliza juguetes diseñados para ello (Tipos de juguetes para perros).

Analiza cómo son los paseos. ¿Consisten siempre en lo mismo? ¿Son pobres o de calidad? Los paseos no deben servir para salir solo a jugar a la pelota o a hacer sus necesidades. Intenta variar de ruta lo máximo posible, déjale que olfatee todo lo que quiera, déjale que se relacione con otros perros, juega al pilla-pilla con él, dale la máxima libertad de movimiento posible. Notarás la mejora en poco tiempo.

Añade a tu rutina ejercicios de adiestramiento y enséñale nuevas habilidades para que desarrolle su mente, esté más tranquilo y aprenda a auto-controlarse. Si tu perro es muy nervioso, quizás sea mejor que primero hagas un curso con un adiestrador, ya que, si no sabes muy bien cómo enseñarle cosas a tu perro, puedes conseguir el efecto contrario; que se estrese y se ponga más nervioso.

Fomenta la calma

Deja de reforzar todos lo comportamientos nerviosos de tu perro. Deja de darle atención cuando te la pide con ansiedad. Aprovecha los momentos en que está tranquilo o descansando para ofrecerle ir a pasear, darle una caricia, jugar o darle de comer.

De esta forma el perro irá asociando que estar tranquilo es sinónimo a recibir atenciones y no al revés.

Además debes controlar tu propia excitación, si eres de los que se pone a exaltar a tu perro con la voz o con movimientos rápidos cuando vais a salir a pasear o antes de darle de comer o antes de jugar, deja de hacerlo ya. Hazlo en silencio y con movimientos lentos. Acuérdate que, el perro no necesita estar más feliz de lo que ya está. El simple hecho de ver que coges la correa ya causa excitación, no añadas más.

Elimina el juego de tirar la pelota

Recuerdo a una alumna con su perro pastor belga que tenía una obsesión con la pelota bastante grave, al borde de ingreso psiquiátrico. Le dije: “Vas a tener que dejar de jugar a la pelota con tu perro una buena temporada”. Su respuesta fue: “No, no, no. No puede ser. Mi perro lo va a pasar fatal. No le puedo quitar eso de su vida.”

En realidad, todo eso lo creía porque era lo que a ella le pasaría si le quitasen algo que le obsesionase. Al final se convenció, lo hizo y hoy en día el perro no está obsesionado ni lo pasó mal.

Los perros no sufren cuando les quitas eso “que les gusta tanto”, que les obsesiona. Simplemente porque si “eso” no está, no están pensando en ello. El sufrimiento es mental. Así que eso no sea una excusa.

Yo recomiendo, dependiendo del nivel de obsesión, eliminar el juego de la pelota completamente durante una buena temporada, mínimo dos meses, máximo dos años, mientras compensamos y re-equilibramos su estilo de vida con otras actividades y ejercicios saludables.

En muchos casos se puede volver a re-introducir la pelota al cabo de un tiempo, pero deberá hacerse bien, de lo contrario, volverá a obsesionarse.

Acudir a un profesional

Si haces las cosas bien, en un mes ya deberías ver que tu perro ha reducido la ansiedad y está más tranquilo en general. Si no es así, en algo estás fallando, acude a un educador canino para que lo valore y te guíe en el proceso. Por la salud de tu perro y la tuya.

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Foto portada Aloïs Moubax
Foto caniche Goochie Poochie Grooming

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