No te preocupes; aprende estas 3 cosas de tu perro


Esta situación que estamos viviendo a nivel mundial saca lo mejor de cada uno de nosotros. Quiero compartir con vosotros tres cosas vitales que he aprendido con los perros y que me llenan de paz y de tranquilidad en todo momento:

1. Perdonar

Los perros no culpan a nadie ni se culpan a sí mismos. Los perros tienen una percepción inocente del mundo que los rodea, como los niños. No pueden concebir que alguien quiera hacerles mal o hacerles bien intencionadamente. No lo pueden entender. Por lo tanto no pueden entender la culpa, ni el castigo. Ni siquiera pueden perdonar, porque no hay nada que perdonar. Así viven tranquilos y felizmente despreocupados.

No es el coronavirus, no son los chinos, no es el 5G, no es Trump, no es el trabajo, no es nuestro gobierno, no es el vecino, no es el tiempo. No es todo eso lo que hace que nos sintamos mal o estemos como estamos. No los culpes.

Buscar culpables solo sirve para sentirse bien temporalmente a costa del sufrimiento de los demás. Sin embargo, tarde o temprano volveremos a estar igual o peor que antes hasta que no aprendamos a perdonar.

Si culpas a los demás es porque te sientes culpable de algún modo, tienes miedo y no te responsabilizas de lo que te ocurre. Parece que sea más fácil culpar a los demás que tomar las riendas y superar el miedo, pero culpando al mundo y a los demás, nunca conseguiremos estar tranquilos.

2. Pensar con confianza

El miedo es una emoción primaria que puede aparecer ante un estímulo físico, nos hace reaccionar inmediatamente para que no nos lastimemos. Es útil. Por ejemplo, si vieras que un coche se dirige hacia ti a gran velocidad, te apartarías. Ese «miedo» hace que te apartes. No piensas, actúas sin pensar.

Todos los seres tenemos ese tipo de «miedo», si no nadie estaría aquí.

Sin embargo, una de las cosas que nos diferencia a los humanos de los demás seres es la capacidad de imaginación, es decir, el darle vueltas a los asuntos que ni siquiera puedes ver. 

Esta capacidad es poderosas si se usa con consciencia, pero si no, también. El pensamiento es poderoso y nunca deja de tener efectos.

Los pensamientos dan forma en algún u otro nivel. Esto no es algo que haya descubierto yo, ni mucho menos. Esto es algo que se sabe desde hace muchos, muchos años, pero que no se enseña en los colegios.

Piensas, sientes y actúas. En ese orden.

Podemos pensar de dos formas: con miedo o con confianza. No podemos pensar de ambas formas a la vez. Podemos intercambiarlas constantemente y, de hecho, es lo que solemos hacer. Por eso estamos tan confundidos.

Pensar con miedo no sirve para nada, es utilizar la imaginación de una forma que nos hace daño a nosotros mismos y a los demás. Es inútil. No tenemos miedo de lo que realmente está ocurriendo, sino de lo que estamos imaginado.

En cambio, pensar con confianza lo es todo. Nos trae alegría y paz y, en consecuencia, ofrecemos alegría y paz a los demás.

Si sientes cualquier mínima agitación en ti es consecuencia de haber pensado con miedo.

Solo tú estás al mando de tus pensamientos y solo tú puedes decidir cambiarlos en el momento en que te das cuenta.

Los perros piensan con confianza. ¿Todavía no te has dado cuenta? Hasta el perro más temeroso quiere confiar. Fíjate lo alegres que están y la paz que desprenden. Si no es así, es que se han contaminado con su entorno, de ti y de mí. Démonos cuenta y cambiemos.

Para pensar con confianza solo es necesario perdonar.

3. Vivir aquí y ahora

Estar completamente en el presente es uno de los requisitos básicos a la hora de comunicarse con un perro. Si estás pensando en el pasado o en el futuro, tu perro no entenderá nada.

Los perros viven completamente aquí y ahora, otra razón de su feliz despreocupación.

Dejar de pensar en el pasado y en el futuro y practicar el estar aquí y ahora proporciona paz inmediata, sin importar lo que esté ocurriendo a tu alrededor. 

Utilizar la respiración consciente para mantenerte en el presente es una de las técnicas más sencillas y potentes que existen, aunque para estar presente solo necesitas estar presente, como tu perro.

Mi consejo

Vuélvete niño, con la sensatez de un adulto. Juega con tu perro. Ríete. Aprende a vigilar tu mente, perdona y fomenta los pensamientos de alegría y de paz.

Todo saldrá bien. No puede ser de otra manera.

1 pensamiento sobre “No te preocupes; aprende estas 3 cosas de tu perro”

  1. Así es Alba!
    Cuando trascendamos todo esto, perdonemos y vivamos en el aquí y ahora, seremos seres incondicionales como ellos!
    Aprendamos de ellos!
    Yo quiero ser como mi Budiii!!!
    Gracias por la labor tan bonita que haces!

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